Leo con mucha tristeza como en países como la India, se
suicidan 1 campesino productor de algodón cada 45 minutos como consecuencia de
las deudas que adquieren para mantener su negocio.
Un negocio que les da para
sobrevivir, con mucha pena y sufrimiento, ellos y sus familias. Deudas de unos
400 euros, con acreedores que les presionan para que devuelvan el préstamo con los
altos intereses y les llevan al suicidio.
Estos
acreedores saben que tras el
suicidio del moroso, el estado se hace cargo de la deuda para aliviar a
la
familia, por lo que presionan al pobre productor hasta que éste no puede
más, y
decide poner fin a su vida en muchos casos con métodos inhumanos como
ingerir plaguicida que les provocan muertes agónicas y lentas.
Todo esto contrasta con las multimillonarias ganancias de
diferentes empresas de ropa, que la venden baratísima, a costa de hacer vivir
en el infierno a otros.
Es inmoral y repugnante que por ejemplo el dueño de Inditex
tenga una fortuna valorada en 47 mil millones de euros, cuyo beneficio comienza
gracias a la obtención de una materia
prima a precio de sangre.
Una forma de paliar ese drama sería que estas empresas
renuncien a parte de sus enormes ganancias, y mejoren la calidad de vida del
resto de la población.
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